Muerte en el Nilo – Crítica de la película

Hercule Poirot ha vuelto con otro misterioso asesinato que resolver. Después de varios retrasos, debido en parte a la pandemia mundial y las acusaciones de abuso sexual contra Armie Hammer (cuyas escenas no se volvieron a filmar, como se había especulado), Death on the Nile (Muerte en el Nilo) finalmente se estrena en los cines. Dirigida por Kenneth Branagh a partir de un guion de Michael Green, Muerte en el Nilo, que se basa en la novela de Agatha Christie, es una entretenida película reconfortante que funciona mejor de lo previsto.

Muerte en el Nilo comienza con el tiempo de Hercule Poirot (Branagh, haciendo una doble función como actor y director) como soldado en la Primera Guerra Mundial antes de saltar a Londres en 1937. En un club nocturno, Poirot es testigo de cómo Linnet Ridgeway (Gal Gadot), una heredera, se excita en la pista de baile con Simon Doyle (Armie Hammer), el prometido de la mejor amiga de Linnet, Jacqueline de Bellefort (Emma Mackey). Seis semanas después, de vacaciones en Egipto, Poirot se encuentra con su amigo Bouc (Tom Bateman), quien lo invita a asistir al viaje de luna de miel planeado por Simon y Linnet, la pareja de recién casados. Las cosas toman un giro cuando Jacqueline, enojada porque su prometido la dejó por otra mujer, se une al crucero privado por el Nilo. Cuando uno de los miembros del grupo, que incluye al ex prometido de Linnet, Linus Windlesham (Russell Brand), al primo y abogado Andrew Katchadourian (Ali Fazal) y a la antigua compañera de clase de Linnet, Rosalie Otterbourne (Letitia Wright), es asesinado, Poirot se dispone a investigar el crimen, y los motivos del asesino.

Una de las grandes sorpresas de la película, es la excelente interpretación por parte de Gal Gadot, quién por fin logró quitarse el título de una actriz que solo participa en películas de acción, ya que en esta cinta toma un papel mucho más serio.

Muerte en el Nilo es una película sólida en general, que se eleva por su intrigante misterio y las formas en que le da a cada personaje una historia de fondo, lo que hace que la audiencia sospeche de cada uno de ellos en algún momento (al menos para aquellos que no están familiarizados) con la novela de Christie y la identidad del asesino). El diseño de producción es detallado, el vestuario fabuloso y la excelente presentación que se prestan al lujoso escenario, trayendo de manera creíble a sus altivos personajes al frente. El Poirot de Branagh es una mezcla de ego, melancolía y garbo. La película es divertida precisamente por sus tendencias dramáticas, las cuales no son exageradas. Branagh le da a la película una sensación del viejo Hollywood que le da un brillo muy necesario a los procedimientos.

Muerte en el Nilo se expande sobre el pasado de Poirot y su sensación de soledad. Se entierra en su trabajo porque realmente no tiene nada más, y es por eso que su amistad con Bouc es tan efectiva aquí. Ayuda que el personaje de Bateman también estuviera en Asesinato en el Orient Express, con Muerte en el Nilo ampliando su historia y amistad con Poirot. Los dos tienen enfoques muy diferentes de la vida, con Bouc teniendo el espíritu que Poirot alguna vez tuvo antes de que tantas cosas en su vida se fueran al sur. Con ese fin, la película actúa como un buen siguiente paso en el viaje del detective. Si bien se centra tanto en el misterio de la novela policíaca, la vida personal de Poirot también adquiere algo de brillo, lo que le da a la gran escena de revelación del asesinato y al final un gran impulso.

Gal Gadot y Armie Hammer funcionan bastante bien como una enamorada pareja que es víctima de una terrible tragedia.

La cinematografía de Haris Zambarloukos es genial y hay una toma en particular, del S.S. Karnak en el agua por la noche, sus luces reflejándose en el Nilo, que es visualmente hermosa. El elenco del conjunto aprovecha al máximo sus personajes, cada uno ofrece algo que los diferencia unos de otros, pero Bateman como Bouc, Sophie Okonedo como Salome Otterbourne, cantante de jazz y tía de Rosalie, y Mackey como Jacqueline son los que se destacan, ofreciendo un poco de más capas a sus personajes sin exagerar en sus roles. Sin embargo, es la actuación de Branagh es lo que finalmente mantiene todo unido, y sus deberes como director no se dejan de lado simplemente porque él está en el papel principal. La película en sí es agradable por la duración de su tiempo de ejecución, aunque es posible que uno no recuerde demasiado de lo que sucedió poco después.

Muerte en el Nilo es más discreto que Asesinato en el Orient Express, pero también hay temas que no reciben tanta atención porque Branagh mantiene el enfoque en el misterio, rara vez sale de la caja para explorar mucho más. Los espectadores no deben esperar que la película profundice más de lo que lo hace y, aunque podría haberse pasado de la raya, ofrece suficiente diversión e intriga para mantenerse a flote. El ritmo de la película es un poco lento al comenzar antes de retomar más tarde, aunque se agradece que Branagh no salte de inmediato al misterio del asesinato, tomándose su tiempo para preparar el escenario para cuando suceda aumentar aún más la tensión, ya que así es como funciona el libro, ya que este se toma su tiempo para desarrollar a cada uno de los personajes, antes de saltar al crimen como tal. En total, Death on the Nile (Muerte en el Nilo) es perfectamente útil y tiene muchas cosas que me gustan. El público encontrará atractiva la experiencia visual general, y la película ofrece suficiente equilibrio sin caer en el lado aburrido. Si bien es posible que no resista la prueba del tiempo, la película es un reloj entretenido y fácil que funciona lo suficientemente bien.

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