Everything Everywhere All at Once: lo mejor de tu peor versión

El concepto del multiverso ha sido presentado en cine desde mucho atrás, con Matrix (1999) y The one (2001), ya veíamos protagonistas matando a sus “yo” de otros mundos. Everything Everywhere All at Once llega con un saltoverso similar, fascinantemente mezclado con una crisis existencial.

Aunque dicho concepto se ha glorificado inmensamente en la cultura pop, no es motivo para encasillar a Everything Everywhere All at Once solo en eso, ya que los directores, Daniel Kwan y Daniel Scheinert, más conocidos como los Daniels, nos otorgan una trama centrada en traumas familiares, un muy presente ¿qué pasaría sí? y una aceleración cinematográfica muy energizante.

Todo

El viaje comienza con Evelyn Wang (Michelle Yeoh) una esposa encapsulada en la monotonía de la vida, que junto a su familia atienden una lavandería en decadencia. El stress de Evelyn aumenta tras visitar a Deirdre Beaubeirda (Jaimie Lee Curtis), una inspector de hacienda que revisa sus impuestos para aprobar la expansión de su negocio.

Entre esta presión, un divorcio ya tramitado por su esposo Waymond (Ke Huy Quan), su hija Joy (Stephanie Hsu), desea presentarles a su novia Becky. No obstante, Waymond entra en un trance multiversal y muestra a Evelyn las diferentes versiones de sí misma, mencionando que gracias a que no ha concretado ninguna meta, es la peor variante de su persona.

Al ser un fracaso en todos los sentidos, Evelyn es la peor, pero mejor versión para vencer a la villana que promete acabar con toda realidad (Jobu Tupaki). Ya con lo difícil de la situación, la villana resulta ser su propia hija, quien ha depositado todo su poder en una dona con la potencial destrucción de un hoyo negro, simulando el hundimiento personal y fuerte deseo hacia el suicidio.

Atravesando variedad de mundos donde los humanos tienen dedos de salchicha, son dibujos, piñatas o piedras, la batalla culmina en una conciliación de madre e hija, dando pie a un nuevo comienzo en las vidas de nuestros protagonistas.

En todas partes

La cinta integra escenas de pelea sin mucho sentido, aunque muy vistosas y bizarras que armónicamente acompañan a la trama, aunada la ciencia ficción, el fracaso y la depresión, crean la formula perfecta para exhibir esta película desde lo absurdo hasta la reflexión.

Al final, Everything Everywhere All at Once coloca las reconciliaciones y la importancia de la unión familiar como el centro de las soluciones universales, además de una conciencia que recalca ¿quién eras ayer?, ¿quién eres hoy? y ¿quién serás mañana?. La autorrealización, la bondad y el ser agradecido con lo que tienes, es parte vital para la construcción y camino de los personajes.

“Se bondadoso, así es como yo peleo” -Waymond Wang-

Everything Everywhere All at Once es obligadamente una cinta que se debe disfrutar en cines, sin duda, una de las mejores del año y que aún se encuentra en cartelera.

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